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Baja la calefacción.
Reducir
la temperatura sólo un grado basta para recortar entre un 5 % y un 10 % la
factura de energía del hogar y evitar la emisión de 300 Kg. de CO2
por casa y año. Ajustar el termostato a 20°C o bajarlo varios grados por
la noche son medidas fáciles que sumadas a un correcto aislamiento
nos ahorrarán
hasta un 40% en el consumo de la calefacción.
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Ajusta la refrigeración.
Existen
otras opciones al aire acondicionado. Utiliza sistemas pasivos para
refrigerar tu casa, como aprovechar las corrientes. También puedes
instalar ventiladores de techo. Si no puedes pasarte sin aire
acondicionado, proteger del sol directo la unidad exterior del aparato
permite ahorrar hasta un 10% en el consumo y en la factura de
electricidad. En verano, si ajustas el acondicionador a 25° C o más,
reducirás el gasto de energía entre un 10% y un 20%.
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Asegúrate de que el calor que sale de los radiadores no está bloqueado por
cortinas, sillones, etc. |